Crisis de cohesión en la Asamblea: Paz enfrenta un panorama fragmentado
Por Édgar Choquevillca·13 Ago 2026
La situación en la Asamblea Legislativa de Bolivia ha tomado un giro inesperado con la reciente descomposición del bloque Libre, que se suma a la ya existente división en el PDC y en Unidad. Esta fragmentación afecta a las tres principales fuerzas políticas del país en un momento crucial, ya que el Gobierno de Rodrigo Paz requiere apoyo legislativo para impulsar reformas que atraigan inversiones y reestructuren el modelo económico heredado del MAS.
Desde el inicio de su gestión, el presidente Paz ha enfrentado la dificultad de asegurar que sus parlamentarios voten de manera unificada. El PDC, que cuenta con 49 diputados y 16 senadores, fue el primero en mostrar fisuras, dividiéndose entre diferentes facciones. Libre, por su parte, tiene 39 diputados y 12 senadores; mientras que Unidad cuenta con 26 diputados y 7 senadores. Estas divisiones han dejado al Gobierno sin una mayoría clara que le permita avanzar en su agenda.
La primera fractura significativa ocurrió en el PDC, donde los 65 legisladores que lo componen han comenzado a alinearse entre aquellos que apoyan al presidente Paz, los que están con el vicepresidente Edmand Lara y otros que se mantienen leales a la estructura partidaria. Esta situación ha generado tensiones durante las votaciones de proyectos gubernamentales.
La situación de Unidad es igualmente compleja. Aunque inicialmente formó parte de la coalición que apoyó al Gobierno, su líder Samuel Doria Medina anunció a finales de julio su ruptura, aludiendo a una oposición constructiva, lo que no fue bien recibido por todos sus miembros. Algunos parlamentarios de esta agrupación, que se alinearon con Creemos, continúan apoyando las iniciativas que consideren positivas para el país.
La fractura más reciente se ha producido en Libre, donde figuras como Branko Marinkovic, Kathia Quiroga y Ernesto Suárez han tomado distancia de Tuto Quiroga, reafirmando su lealtad a Demócratas y rechazando las acusaciones de transfugio. Suárez, en un intento por justificar su postura, planteó la cuestión de la responsabilidad hacia el país. En contrapartida, algunos miembros de Libre, como Guillermo Mendoza, han defendido a Quiroga, afirmando que la mayoría del bloque sigue alineada con él.
El panorama se complica aún más cuando se considera que el Gobierno ha presentado un paquete legislativo de 12 leyes que busca transformar sectores clave como hidrocarburos, minería y energía. La primera ley, referida a inversiones, ya ha sido enviada a la Asamblea. Sin embargo, este nuevo contexto de mayorías móviles significa que el Ejecutivo deberá negociar constantemente para obtener los votos necesarios para cada una de sus propuestas.
Rodrigo Paz parece estar consciente de esta nueva realidad política y ha indicado que buscará acuerdos directos con los legisladores, haciendo hincapié en que cada parlamentario no solo representa a su partido, sino también a sus regiones. Esta estrategia podría ser clave en un entorno político fragmentado, donde la incapacidad de la oposición para unirse podría facilitar la aprobación de algunas reformas, aunque cada iniciativa requerirá un esfuerzo considerable para formar consensos.
De este modo, Bolivia se adentra en un debate sobre un nuevo modelo económico en un contexto legislativo más disperso que al inicio del mandato de Paz, lo que plantea desafíos significativos para su capacidad de gobernanza.
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