Crecimiento exportador en minería boliviana: más dólares, menos inversión
Por Roberta Cabrera·22 Ago 2026
Las exportaciones de la minería boliviana han alcanzado cifras récord, impulsadas principalmente por el aumento en los precios internacionales del oro y la plata. Sin embargo, esta bonanza contrasta con una preocupante caída en la inversión dentro del sector, lo que podría comprometer el desarrollo sostenible de la minería en el país.
Según declaraciones de Walter Landívar, viceministro de Política Minera, las exportaciones minero-metalúrgicas bolivianas alcanzaron cerca de $us 3.900 millones hasta mayo de 2026, siendo la plata responsable del 42,8% y el oro del 29,9% de este total, lo que en conjunto representa el 72,7% del valor exportado por el sector.
Las cifras del comercio exterior evidencian un notable crecimiento; las exportaciones totales de Bolivia sumaron $us 5.449 millones en el mismo periodo. Las ventas de minerales preciosos y sus concentrados aumentaron de $us 539,1 millones a $us 1.612,8 millones, mientras que las exportaciones de oro no monetario se incrementaron de $us 292,3 millones a $us 1.022,6 millones, lo que representa un aumento cercano al 250%.
El efecto precio en el crecimiento exportador
Landívar atribuye este crecimiento a lo que él denomina el "efecto precio", dado que el oro promedió $us 4.842 por onza troy entre enero y mayo de 2026, mientras que el precio de la plata se elevó a $us 83,92 por onza troy; cifras que contrastan drásticamente con los promedios del año anterior.
Pese a la bonanza en exportaciones, la inversión en el sector minero ha caído alarmantemente. Entre 2022 y 2024, Bolivia atrajo solo $us 565,6 millones, con una tendencia descendente que muestra una inversión de $us 388,3 millones en 2022 a solo $us 79,3 millones en 2024, lo que plantea serios interrogantes sobre el futuro del sector.
Esto se traduce en un riesgo significativo: aunque se están generando más dólares mediante las exportaciones, la falta de inversión en exploración y modernización podría limitar la capacidad de producción a largo plazo. Landívar advierte que Bolivia debe aprovechar esta oportunidad y plantea que es crucial fomentar condiciones favorables para atraer inversión privada.
La estrategia del Gobierno incluye la promoción de una nueva Ley de Incentivos a la Inversión Minera y la modernización de la normativa tributaria. Para cambiar esta tendencia, es esencial generar un entorno que brinde seguridad jurídica y facilite procesos, además de impulsar proyectos en minerales estratégicos.
La concentración de regalías mineras en los departamentos productores como Potosí, La Paz y Oruro refleja que el beneficio económico de la minería es territorial. Potosí, por ejemplo, representa el 66,5% de la recaudación fiscal, lo que plantea la necesidad de transformar esos ingresos en desarrollo económico de mayor alcance.
Finalmente, para maximizar los ingresos generados por el sector minero, Bolivia debe avanzar en la industrialización de sus minerales, no solo exportar materia prima. Esto implica atraer inversiones para ampliar la capacidad de procesamiento y transformar esos minerales en productos de mayor valor agregado, lo que podría resultar en mayores ingresos y empleos calificados.
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