Abre lo que está cerrado

Dólar oficial · Bs 11.53 · BCB

Sociedad

La inteligencia emocional, clave para transformar la frustración en aprendizaje

Por Delia Zambrana·25 Ago 2026

La inteligencia emocional, clave para transformar la frustración en aprendizaje

La frustración surge cuando las cosas no se desarrollan como deseamos, ya sea por una calificación insatisfactoria, un proyecto que no avanza o metas que se postergan. Reconocer esta emoción es vital, ya que el verdadero reto radica en cómo respondemos a ella sin permitir que el enojo o la tristeza dominen nuestra reacción. Desarrollar inteligencia emocional se ha vuelto una destreza indispensable para el bienestar en la vida actual y futura.

Tatiana Montoya, docente de Psicología en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), afirma que la inteligencia emocional implica gestionar nuestras emociones, comenzando por reconocerlas y entender las situaciones que las provocan, así como también ser empáticos con las emociones ajenas. Esto incluye la capacidad de manejar las propias emociones y las de otros.

Desde el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) se enfatiza que no debemos catalogar las emociones como buenas o malas, sino como indicadores que nos ayudan a entender nuestro entorno. Por lo tanto, la frustración puede servir como un catalizador para buscar soluciones o solicitar ayuda si es necesario.

El papel del autoconocimiento y la familia en la tolerancia a la frustración

Para poder controlar una emoción, primero hay que identificarla. Muchas personas ceden a la ira o la tristeza sin reflexionar sobre sus sentimientos. Según Montoya, el autoconocimiento es fundamental para reconocer cuándo estamos frustrados o enojados, lo que debe enseñarse desde la infancia.

La frustración puede ser más desafiante para aquellos que asocian un error con una falta de capacidad personal. Las nuevas generaciones suelen carecer de tolerancia ante la frustración, lo que puede llevarlas a pensar que no son aptas para la carrera que han elegido. Sin embargo, la clave no está en rendirse, sino en hacer una pausa, identificar la emoción, entender la situación y buscar alternativas.

La familia desempeña un papel crucial en cómo los jóvenes aprenden a enfrentar errores. Montoya menciona que cuando los adultos muestran a los niños que equivocarse no es el fin, sino una oportunidad para reorganizarse y replantear metas, se fomenta la autoeficacia.

UNICEF también aconseja acompañar las emociones sin minimizarlas. Validar las experiencias y ayudar a encontrar soluciones puede ser más beneficioso que simplemente pedir que se ignore el malestar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) resalta la importancia de aprender a gestionar las emociones, resolver problemas y afrontar dificultades en la adolescencia.

Transformar la frustración en acción

Manejar la frustración no implica suprimirla, sino crear un intervalo entre lo que sentimos y nuestra reacción. Esto se puede lograr al respirar profundamente, reflexionar sobre la situación y preguntarnos qué parte podemos modificar. Un enfoque útil es pasar de pensar 'no puedo' a '¿qué puedo hacer ahora?'. Dividir un problema en pasos más manejables, buscar ayuda o reajustar nuestras metas puede devolvernos el sentido de control.

La inteligencia emocional no elimina los problemas, pero ofrece herramientas para enfrentarlos con mayor conciencia. Desarrollar esta habilidad requiere práctica; cada vez que una persona identifica su frustración y elige no reaccionar de manera impulsiva, y opta por buscar nuevas estrategias, fortalece su capacidad para aprender y avanzar pese a las dificultades.