El 27 de agosto, Bolivia presenció un fenómeno astronómico de gran relevancia: un eclipse lunar parcial. Este evento, que se extendió hasta la madrugada del 28, fue visible en todo el territorio nacional, cautivando la atención de quienes se aventuraron a observarlo.
Durante el transcurso del eclipse, la sombra de la Tierra comenzó a cubrir la superficie lunar, y en el punto más álgido del fenómeno, la Luna adquirió tonalidades rojizas, lo que le valió el apodo de “Luna de sangre”.
La fase penumbral del eclipse se inició alrededor de las 21:23, mientras que la fase parcial comenzó a las 22:33. El momento culminante del espectáculo tuvo lugar cerca de la medianoche, ya en las primeras horas del viernes 28.
Es importante destacar que, aunque se le denomina “Luna de sangre”, este evento no fue un eclipse total. En realidad, fue un eclipse parcial de gran profundidad, donde aproximadamente el 96% de la superficie lunar quedó sumergida en la sombra de la Tierra.
El color rojizo que caracteriza a este fenómeno se debe a que la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre, la cual filtra las longitudes de onda azules y permite que los tonos rojos y anaranjados lleguen a la Luna.
Los espectadores tuvieron la oportunidad de disfrutar del eclipse sin la necesidad de equipos especiales ni protección ocular, siempre que el clima permitiera un cielo despejado.
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