Acuerdo entre el Gobierno y transportistas de combustibles evita crisis de abastecimiento
Por Delia Zambrana·29 Ago 2026
El Ejecutivo boliviano y los transportistas de combustibles llegaron a un acuerdo este sábado para asegurar el transporte continuo de gasolina y diésel hacia las estaciones de servicio, previniendo así una posible interrupción en el suministro del país.
Este entendimiento se logró tras una semana de conversaciones en las instalaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en Santa Cruz. Las negociaciones fueron dirigidas por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco; el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian Morales; y el presidente de YPFB, Sebastián Daroca.
Puntos clave del acuerdo
- Actualización de las condiciones económicas del transporte de carburantes.
- Revisión del precio de los fletes, una de las principales demandas del sector cisternero.
Daroca destacó que este acuerdo se podrá implementar en breve, lo que garantizará el transporte normal de combustibles en el país. Asimismo, aseguró que se preservarán las operaciones de las empresas del sector cisternero y, por ende, el suministro interno.
El pacto, firmado este fin de semana, evita que los transportistas lleven a cabo las protestas que habían planeado para el lunes, lo que podría haber comprometido la distribución de combustibles en todo el país.
Sergio Kosky, quien se pronunció en representación de la Federación de Empresarios Cisterneros del Oriente, resaltó que el diálogo facilitó la conciliación de posturas después de días de negociaciones. "Se ha trabajado varios días. Afortunadamente primó el interés de la patria, evitando perjudicar a la población y al sector productivo", expresó.
A pesar de este acuerdo, Bolivia enfrenta una de las crisis de abastecimiento de combustibles más severas de los últimos tiempos, con largas filas en las estaciones de servicio y dificultades en la distribución de diésel y gasolina en varias regiones. YPFB llegó a anunciar la llegada de más de 180 cisternas para mitigar esta situación.
Además, el país se ha vuelto cada vez más dependiente de las importaciones. Actualmente, importa alrededor del 60% de su gasolina y un 95% de su diésel, lo que implica un gasto aproximado de 90 millones de dólares semanales. La situación financiera de YPFB también es preocupante, con una deuda acumulada de 1.056 millones de dólares con Trafigura y Vitol, lo que podría poner en riesgo el suministro de combustibles en el futuro.
Aunque el acuerdo con los cisterneros resuelve un problema inmediato en la cadena de suministro, los desafíos estructurales que enfrenta Bolivia para garantizar el abastecimiento de combustibles persisten, incluyendo la disponibilidad de divisas para importaciones y la caída de la producción nacional de hidrocarburos.
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