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La ultraderecha se fortalece en medio de la crisis migratoria de Ceuta

Por Juan Carlos Serrudo·2 Ago 2026

La ultraderecha se fortalece en medio de la crisis migratoria de Ceuta

Recientemente, unas 50.000 personas cruzaron de manera irregular desde Marruecos hacia Ceuta, España, en un lapso de 48 horas. Este hecho ha generado una serie de reacciones políticas que van más allá de la crisis humanitaria que enfrenta la región. Según el Ministerio del Interior español, al menos 56 individuos perdieron la vida durante este cruce, lo que ha sido utilizado por líderes conservadores y de extrema derecha en Europa y Estados Unidos para justificar un endurecimiento de sus discursos en contra de la inmigración y solicitar el cierre de fronteras.

Entre los gobiernos que han capitalizado esta coyuntura se encuentran el de Giorgia Meloni en Italia, Mari Rantanen en Finlandia y Donald Trump en Estados Unidos. Estos líderes han responsabilizado al gobierno de Pedro Sánchez por lo que consideran un “efecto llamada” hacia la migración. Asimismo, figuras del Partido Popular Europeo y de la extrema derecha, como Marine Le Pen y Alice Weidel, han exigido medidas más restrictivas en el asilo, aumento de deportaciones y un endurecimiento de las leyes sobre naturalización.

Desde el Gobierno español, se ha rechazado esta interpretación de los eventos, enfatizando que las personas que han llegado no tienen acceso al proceso extraordinario de regularización por no cumplir con los requerimientos estipulados. Además, sostienen que la crisis se origina en la interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo sobre devoluciones en frontera y la actividad de redes de tráfico de personas.

Expertos en migración señalan que factores geopolíticos también juegan un papel importante. Se destaca la reciente mejora de las relaciones entre España y Argelia, rival histórico de Marruecos, como un posible contexto para la llegada masiva de migrantes. En respuesta a la crisis, España ha movilizado al Ejército en la frontera, y la Comisión Europea ha exigido detener los cruces irregulares y combatir las mafias de tráfico humano.

En el ámbito estadounidense, la situación en Ceuta ha sido rápidamente incorporada a la estrategia electoral de Donald Trump, quien ha manifestado que el actual fenómeno podría replicarse en su país si los republicanos no triunfan en las elecciones de noviembre. La narrativa ha sido reforzada por figuras como JD Vance, que describió la situación como una “invasión de Occidente”, y la intervención de Elon Musk, quien comparó el episodio con escenas de la película Guerra Mundial Z.

Resulta curioso que estas declaraciones no culpen a Marruecos por la gestión de sus fronteras, especialmente en un contexto en el que Estados Unidos ha felicitado al rey Mohamed VI por un nuevo aniversario de su reinado y reafirmado su reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

En Italia, Giorgia Meloni ha anunciado la suspensión temporal de las condiciones de libre circulación del espacio Schengen para personas provenientes de España, una medida que ha encontrado respaldo en Finlandia y Dinamarca, cuyos gobiernos incluso propusieron la expulsión de España de este espacio. Sin embargo, esta decisión presenta limitaciones legales, dado que Ceuta y Melilla ya cuentan con controles fronterizos específicos, lo que impide la libre circulación de quienes llegan irregularmente hacia el resto de Europa.

La crisis en Ceuta se ha convertido en una herramienta política para la derecha y la extrema derecha, quienes utilizan la inmigración como un eje central de movilización electoral, ignorando las causas reales del fenómeno migratorio y la tragedia humanitaria subyacente. En América del Sur, a pesar de una historia migrante que incluye tanto la acogida como la expulsión de población, diferentes gobiernos han comenzado a instrumentalizar el tema migratorio para fines políticos. En países como Chile, Perú y Argentina, la vinculación entre inseguridad y migración ha generado réditos políticos, mientras que se observa un avance en la construcción de muros y restricciones a la entrada, a pesar de las similitudes culturales y económicas que comparten la región.