En la ciudad de Potosí, el servicio de transporte público inició su actividad de manera cautelosa, ya que algunos conductores han recibido advertencias sobre posibles pinchazos de llantas por parte de colegas pertenecientes a otros sindicatos.
Los conductores que decidieron salir a trabajar están alineados con el sindicato 23 de Marzo, que ha aceptado la tarifa temporal de 4 Bolivianos por pasaje. Esta situación ha generado un ambiente tenso entre los diferentes grupos de transportistas.
Para mitigar cualquier conflicto y garantizar la seguridad de los pasajeros y conductores, se ha dispuesto un despliegue de efectivos policiales y agentes de la Intendencia Municipal en puntos estratégicos de la ciudad.
Este escenario revela la fragilidad del diálogo entre los sindicatos de transporte en Potosí, donde las presiones y amenazas internas complican el normal funcionamiento del servicio público.
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