El Palacio de Sal: Un emblema del turismo sostenible en Bolivia
Por Juan Carlos Serrudo·4 Ago 2026
En agosto, mes de la celebración de la independencia boliviana, el Palacio de Sal se convierte en un punto focal para turistas internacionales. Este innovador hotel, situado en el Salar de Uyuni, en Potosí, se ha hecho un nombre a nivel global por su singularidad y atractivo.
La historia del Palacio de Sal se remonta a los años 90, cuando Juan Gabriel Quesada, un empresario de Potosí, se vio atrapado en el salar durante una expedición. Tras ser rescatado por una caravana de llamas que transportaba bloques de sal, surgió en él la idea de edificar un hotel utilizando el mismo recurso que lo rodeaba, el cual es abundante en la región.
Con el esfuerzo y dedicación de Quesada, junto a varios intentos a lo largo de los años, este sueño se materializó, dando vida a un hotel que hoy es considerado uno de los principales atractivos turísticos de Bolivia.
El establecimiento cuenta con 42 habitaciones que van desde estándar hasta superior, además de un spa y un restaurante. Todo su diseño se basa en la utilización de bloques de sal extraídos del salar, lo que otorga a las paredes, pisos y muebles una autenticidad única. Los espacios donde la humedad es un factor crítico, como en baños y cocina, han sido construidos con materiales convencionales para asegurar la durabilidad del edificio.
Con el tiempo, el Palacio de Sal ha trascendido su función original como hotel. Se ha convertido en un símbolo del turismo boliviano, reflejando el espíritu emprendedor que ha puesto a Uyuni en el mapa turístico de Sudamérica. Este destino atrae a visitantes de todo el mundo, quienes desean experimentar una estancia en un hotel verdaderamente singular, rodeados por los paisajes deslumbrantes que ofrece el salar.
Este mes, mientras Bolivia conmemora un nuevo aniversario de su independencia, el Palacio de Sal se presenta como una opción ideal para aquellos que buscan conocer el país y sus maravillas, combinando historia, innovación y una belleza natural inigualable. Viajar se convierte en una celebración en sí misma, y pocos lugares representan mejor el potencial turístico y la creatividad boliviana que este emblemático hotel construido con sal.
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