A sus 73 años, don Basilio se ha convertido en un símbolo de esfuerzo y tenacidad. Cada día se ubica en el bullicioso centro de la ciudad con la esperanza de vender sus pequeñas plantas y cactus, que son vitales para su sustento y el de su familia.
Pese a que muchas personas transitan a su alrededor, son contadas las que se detienen a observar su mercancía. Cada transacción representa una ayuda importante para este hombre, que es padre de dos hijos y abuelo de un nieto.
Entre las especies que ofrece, destacan los cactus y palmeritas, las cuales no solo embellecen los espacios, sino que también simbolizan valores como la protección y la vida eterna.
Don Basilio, al compartir su experiencia, revela que ha enfrentado dificultades para encontrar empleo debido a su edad. Afirma que muchos empleadores prefieren contratar a personas más jóvenes, lo que lo ha llevado a buscar alternativas para generar ingresos.
"Ya no me quieren por mayor. Yo joven necesito joven"
Con la ayuda de su esposa, Linaza, decidió dedicarse a la venta de plantas, aunque reconoce que las ventas no siempre son suficientes. "A veces no hay venta", comparte con resignación.
A pesar de los altibajos, don Basilio se aferra a su trabajo y asegura que seguirá empeñado en ello mientras tenga la energía para hacerlo. Su historia ilustra la realidad de muchos adultos mayores que, a pesar de las adversidades, conservan el deseo de luchar por un mejor futuro.
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