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Economía

Falta de combustible impacta severamente en la producción agrícola y el transporte en Bolivia

Por Máximo Uzeda·13 Ago 2026

Falta de combustible impacta severamente en la producción agrícola y el transporte en Bolivia

El desabastecimiento de diésel y gasolina en Bolivia se ha convertido en una crisis que afecta no solo a los automovilistas, sino que también está paralizando la actividad agrícola y encareciendo el transporte. Las largas filas en las estaciones de servicio reflejan una problemática que ha comenzado a tener repercusiones serias en múltiples aspectos de la economía nacional.

En Santa Cruz, donde los agricultores se encuentran en pleno periodo de cosecha de invierno, la falta de combustible se vuelve crítica. Productores de Cuatro Cañadas han reportado que la escasez de diésel está ocasionando demoras en la recolección de cultivos como trigo, sorgo y girasol. Las condiciones climáticas adversas, como los fuertes vientos, complican aún más la situación, incrementando el riesgo de pérdidas en la producción si no se recolectan a tiempo.

Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), informó que el avance de la zafra es apenas del 25%, muy por debajo del 50% que se debería alcanzar en esta época del año. “Si seguimos así, la cosecha podría extenderse hasta finales de año o inicios de 2027, lo cual sería inédito. Esto podría llevar a los productores a reducir la siembra para el próximo ciclo, ya que la lluvia podría dejar cultivos en el campo, generándonos pérdidas significativas”, lamentó Arnez.

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) ha indicado que la situación es crítica. Su gerente, Jaime Hernández, advirtió que unas 950.000 hectáreas están listas para cosechar, y la escasez de diésel ya ha causado un retraso del 10% en las labores. Se estima que se necesitan aproximadamente 70 millones de litros de diésel para llevar a cabo la cosecha, que podría generar hasta 2,5 millones de toneladas de granos, lo que equivale a más de $us 1.000 millones en movimiento económico.

En el sector del transporte, la situación es igualmente alarmante. En los alrededores de la terminal de buses Bimodal, las filas de vehículos esperando combustible han colapsado las calles, haciendo que muchas unidades de transporte nacional e internacional no puedan operar adecuadamente. Conductores como Jorge Ruiz han compartido su frustración tras esperar días para cargar diésel, lo que ha disminuido sus ingresos y ha incrementado el costo de los pasajes para los pasajeros.

Aproximadamente el 80% de los buses se encuentran esperando para cargar combustible, mientras que solo entre el 20% y el 30% de las unidades están en funcionamiento. Esta situación no solo afecta la disponibilidad de transporte, sino que también impacta la rentabilidad de las empresas, que enfrentan costos fijos elevados mientras sus vehículos permanecen inactivos.

YPFB, la estatal responsable del suministro de hidrocarburos, ha argumentado que la situación no se debe únicamente a la falta de combustible, sino a problemas logísticos y una alta demanda. Sebastián Daroca, presidente de YPFB, afirmó que hay suficientes volúmenes de diésel y gasolina en sus instalaciones, y que están trabajando para mejorar la distribución.

El presidente del país, Rodrigo Paz, también se pronunció al respecto, reconociendo que la situación es preocupante y prometiendo acciones para resolver el desabastecimiento, aunque advirtió sobre las dificultades que enfrentan ante ciertas “mafias” que complican el suministro. En este contexto, la falta de combustible no solo afecta a los agricultores y transportistas, sino que pone en riesgo la estabilidad económica del país.