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Sociedad

La universidad: un desafío que va más allá de los exámenes

Por Roberta Cabrera·10 Ago 2026

La universidad: un desafío que va más allá de los exámenes

Muchos jóvenes que se preparan para iniciar sus estudios universitarios suelen pensar que el mayor reto radicará en los exámenes. Sin embargo, la realidad es que los desafíos comienzan mucho antes, al tener que aprender a organizar su tiempo, asumir nuevas responsabilidades y adaptarse a un ambiente que exige un grado de autonomía mayor. Una adecuada transición puede ser determinante para convertir el primer año en una experiencia de crecimiento, tanto personal como académico.

Débora Herrera, docente de Psicología en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), enfatiza que la transición entre la educación escolar y la universitaria requiere una preparación que no solo debe ser académica, sino también emocional y orientada hacia un proyecto de vida.

Es vital que los estudiantes tengan expectativas realistas, aprendan a manejar su tiempo y establezcan hábitos de estudio desde el principio para facilitar una adaptación más efectiva. Según los especialistas, los primeros meses son cruciales para fomentar la confianza, desarrollar la autonomía y establecer rutinas que acompañarán a los estudiantes a lo largo de su trayectoria académica.

Expresar emociones durante esta etapa también es clave. Herrera subraya que los nuevos estudiantes deben contar con un espacio para manifestar sus miedos y dudas, tanto antes como durante los primeros meses de clases.

El cambio de colegio a universidad implica mucho más que simplemente cambiar de aulas; es un cambio en la forma de aprender, relacionarse y tomar decisiones. Por ello, no se debe limitar la preparación a los contenidos académicos.

La universidad requiere de un enfoque de aprendizaje diferente. Los estudiantes dejan de recibir un seguimiento constante y deben adoptar un papel proactivo.

Herrera aclara que en el ámbito académico, los estudiantes entran en una dinámica más autónoma, alejándose de la zona de confort que tenían en el colegio. A menudo, el nivel académico esperado no se alcanza debido a la falta de especificidad en los contenidos enseñados en las unidades educativas del sistema regular, especialmente en áreas como matemáticas, lenguaje y ciencias.

Para hacer frente a estas nuevas exigencias, es recomendable que los estudiantes planifiquen sus horarios, estudien de manera regular, participen en grupos de estudio y aprovechen los servicios de apoyo académico disponibles en sus universidades.

La capacidad de adaptación no depende únicamente del esfuerzo individual; el entorno también juega un rol fundamental durante el primer año. Según Herrera, los docentes pasan a ser nuevos guías y mentores que evalúan a los estudiantes desde el primer día, lo que puede generar incertidumbre. Por esto, mantener una comunicación abierta con los profesores y buscar orientación puede ayudar a los estudiantes a enfrentar esta etapa con mayor confianza.

Además, las relaciones personales son igualmente significativas. Un círculo social positivo, que incluya amigos, pareja y en algunos casos docentes, puede tener un impacto positivo en el rendimiento académico durante el primer año.

De esta manera, el ingreso a la universidad representa no solo un examen de conocimientos, sino una oportunidad para desarrollar autonomía, mejorar habilidades personales y construir un proyecto de vida. Con la preparación adecuada, un buen nivel de organización y una red de apoyo sólida, el primer año puede ser el inicio de una experiencia académica exitosa.